Web 2.0 es el término de moda que trata de ponerle título a una foto de tan solo un instante de la vertiginosa evolución de Internet y la manera como las personas interactúan entre sí por este medio. Sin embargo, para mí esta evolución es un cambio constante, donde cada día y sin darnos cuenta todo el mundo va avanzando en paralelo en este camino: en este momento ya estamos en “Web 2.10”, mañana estaremos en “Web 2.18” y así sucesivamente. En términos matemáticos, creo que es poco acertado ponerle una etiqueta discreta a un entorno continuo.
Esto se comprueba en la manera en la que los niños y los teenagers perciben la tecnología e Internet: para ellos es completamente natural que tengas a tus amistades interactuando entre sí aun cuando estén en diferentes partes del mundo, que tú decidas qué programa quieras ver y a qué hora quieras verlo, que puedas descargar la música que tú quieras, que puedas filmar un video con tu celular, subirlo a YouTube.com y todo el mundo lo pueda ver. La juventud de hoy no percibe la magnitud de estos cambios y su evolución, para ellos este siempre ha sido el status quo.
El principal reto que tienen los marketeers de hoy, no es diferente al que tienen los políticos, estrellas de rock y organizaciones altruistas. Deben de entender al consumidor siembre cambiante y al entorno tecnológico en el que desenvuelve. Deben de encontrarlo donde esté, conocerlo como persona, hablarle de una manera que sea relevante para él y enamorarlo para no perderlo en el mar de mensajes que recibe cada día. Y todo esto debe hacerse con un ojo puesto en el futuro, porque si los marketeers se enfocan en lo que está de moda en este instante (blogs/podcasts/etc), los siguientes fenómenos van a golpearlos de manera inesperada, como lo hizo la llegada de Internet hace ya varios años, ocasionando el famoso dot-com crash.
El poder pasó de las corporaciones a los consumidores, pero ¿qué va a pasar luego? ¿Qué sigue después de los blogs, los wikis, los podcasts y TV on Demand? Estoy seguro que en este mismo instante, si buscamos bien, ya podemos encontrar pistas de estos cambios que vendrán: nuevos comportamientos de las personas, nuevos fenómenos sociales y nuevas tecnologías que abrirán posibilidades nunca imaginadas. El reto que todos tenemos es encontrar estas pistas y así prepararnos para recibir al consumidor del futuro.
Mariano Colín (mariano.colin@gmail.com)
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